miércoles, 23 de junio de 2010

¡Buen Tiro! El tiro perfecto


Es frecuente escuchar en la línea de tiro a compañeros que con absoluto convencimiento afirman sobre un disparo: ¡¡ Buen tiro !!

Es demasiado habitual que, aunque parezca mentira, los admirdores estén mirando fijamente a la diana donde han podido comprobar cómo la flecha clavaba en el mismísimo centro. Pero lo más curioso de todo es cómo quienes están alrededor buscan la flecha en la diana para comprobar lo fabuloso que ciertamente ha sido el tiro.

A mí me gusta bromear sobre este instinto en el que todos hemos caído alguna vez y en el que confundimos un buen tiro con la alegría de un diez en la diana. Siempre me gusta preguntar alguna bobería tipo:

- ¿Has dicho buen tiro? ¡Es Verdad¡ ha sido fabulosa la salida del arco, ¿la viste? Con una alineación semejante es fácil hacer tiros cómodos ¿no crees? … ¿qué opinas sobre la continuación que ha realizado? A mí me ha encantado… ¿la viste?

Puede que este tipo de preguntas sea algo sarcástica, va con mi carácter, pero les puedo asegurar que la mayor parte de las veces no han visto el disparo, a veces nisiquiera saben qué arquero ha lanzado la flecha, estaban mirando a la diana y vieron cómo una flecha se clavaba en toda la mosca ¡¡Buen tiro!!

Bromas aparte, está muy extendida la creencia de que un diez siempre corresponde a un buen tiro y esto no es cierto necesariamente, todos hemos hecho un diez en un momento crítico de una competición con un tiro absolutamente inconsistente. El gesto técnico del tiro, el lanzamiento de una flecha, tiene personalidad propia, es algo que subsiste en sí mismo, no depende de la diana ni del viento ni de la lluvia, es algo innato que debe reposar latente en el arquero.

El control del arquero, del artista que construye un tiro perfecto desde su propio convencimiento y entrenamiento, sólo depende de sí mimo. El diez, el éxito en los puntos es una consecuencia (no siempre directamente proporcional) a la obra que haya creado y que haya forjado desde su situación. En el momento que la flecha es liberada todo su esfuerzo físico, psicológico, conocimiento y destreza parte con ella. A penas unas décimas de segundos tras la relajación de los dedos y la explosión expansiva de la suelta nuestro control sobre la flecha acaba, queda liberada en su camino hacia el blanco, ya nada podemos hacer. Mientras continuamos el tiro y la flecha sigue avanzando en el espacio sólo nos queda sentir nuestra propia liberación, nuestra posición, nuestro bienestar o frustración en sí mismo, en su propia estancia en nuestro interior. Cuando la flecha aún no ha impactado en la diana nuestro ser nos dice ¡¡Buen Tiro!! Ese es el punto.

Admiro a aquellos que mirando fijamente a un arquero son capaces de sentir su transmisión, ese ¡¡Buen Tiro!! que parte desde su propio gesto técnico, desde esa obra de arte que ha configurado paso a paso de forma sublime y que es capaz de invadirte y contagiarte por dentro de bienestar. La flecha es liberada de forma brillante, limpia, incondicional, sale y emprende su vuelo perfecta. Si es un diez ¡¡Buen tiro!! Pero si es un 6, por favor, digan conmigo:

¡¡BUEN TIRO!!


Fernando Hípola González

Entrenador Nacional de Tiro con Arco